Un estudiante de 19 años queda tetrapléjico tras comerse un caracol
Un estudiante de 19 años queda tetrapléjico tras comerse un caracol
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Un estudiante de 19 años queda tetrapléjico tras comerse un caracol

Un jugador de rugby de 28 años se quedó paralítico tras ingerir una babosa cuando solo tenía 19 años. Y, ahora, el Estado le ha retirado las ayudas sin previo aviso.

En 2010, Sam Ballard tenía 19 años y era jugador de rugby en Sídney. El joven tenía toda la vida por delante y toda la energía de un joven que está en la flor de la vida.

Un día normal, en el que Sam se encontraba de fiesta, bebiendo y de risas con sus amigos, lo retaron a ingerir la típica babosa de jardín y este aceptó. En aquel entonces, Sam no podía imaginarse que la ingesta de un simple gasterópodo podría tener unas consecuencias tan terribles.

Como explica el Daily Mail, Sam se puso malo poco después de comerse a la babosa, la cual era víctima del parásito de la lombriz Angiostrongylus cantonensis, más comúnmente conocido por gusano pulmonar de rata. Este parásito es, de hecho, un gusano que proviene de loscaracoles o de las babosas que han comido excrementos de una rata infectada.

Al ingerir esta babosa, Ballard contrajo Meningoencefalitis eosinofílica. La infección llegó al cerebro y afectó a su sistema nervioso central, dañándolo gravemente.

Sin embargo, esta infección transmitida por babosas y caracoles no siempre tiene las mismas consecuencias. Las personas infectadas pueden llegar a presentar síntomas leves y a corto plazo como nauseas, vómitos, fiebre, dolor de cabeza o rigidez en el cuello. Es más, por norma general, el parásito muere por sí solo, incluso si el paciente no ha sido tratado.

Hay que tener mucho cuidado con lo que se come, ya que no es la primera vez que oímos hablar de un caracol que transmite parasitos. De hecho, el caracol africano es un ejemplo y, por ello, está prohibido en Estados Unidos.

Pese a que podría haber pasado unos días en el hospital con varios síntomas leves, Sam tuvo peor suerte. A causa de esta infección, el joven entró en un coma de 420 días y al despertar del coma estaba tetrapléjico. Para más inri, la estancia de Sam en el hospital se alargó durante otros 3 años más.

Al salir, Sam había perdido casi 5 años de su vida y paralizado de cuello para abajo, se encontraba postrado en una silla de ruedas monitorizada y ya no podía siquiera alimentarse por sí mismo.

Una vez fuera del hospital, sus amigos crearon un grupo de apoyo para recaudar fondos y ayudar a pagar la atención y los gastos médicos que Sam iba a necesitar de por vida.

En 2016, la madre de Sam Ballard pidió una ayuda al Estado de Australia y averiguó que su hijo cumplía los criterios necesarios para poder obtener una retribución de casi 500.000 dólares que le permitían cubrir todos los cuidados que necesitaba su hijo.

No obstante, el año pasado, el Seguro Nacional de Incapacidad de Australia redujo la suma a 135.000 dólares. Teniendo en cuenta que necesita la atención de un enfermero 24h, actualmente la madre lleva acumulada una deuda de 42.000 dólares.

A día de hoy, Sam tiene 28 años y sufre bastantes ataques de convulsiones y su temperatura corporal se eleva repentinamente. Esta situación ha llevado a la familia y amigos a enfrentarse al Gobierno de Australia para que no realicen recortes en los subsidios por discapacidad.

La redacción

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