Un anciano donante de sangre salva la vida de 2 millones de bebés
Un anciano donante de sangre salva la vida de 2 millones de bebés
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Un anciano donante de sangre salva la vida de 2 millones de bebés

Un anciano australiano de 80 años de edad ha realizado por última vez en su vida una rutina que lleva haciendo años y años. Desde que cumplió los 18 años ha realizado un pequeño gesto regularmente que ha permitido salvar la vida de millones de bebés enfermos. ¡Te lo contamos en el vídeo!

James Harrison debe ser de las pocas personas que pueden presumir de ser un auténtico héroe. Y es que su hazaña no es para menos: el anciano ha salvado la vida de casi dos millones y medio de niños recién nacidos.

No habría podido hacerlo sin su "brazo de oro". ¿Cómo lo ha hecho? Ha contribuido con la medicina durante más de la mitad de su vida, más de 60 años.

El secreto está en la sangre

La sangre de James Harrison es única en su composición. Podríamos decir que es casi milagrosa ya que durante décadas ha hecho posible que se desarrolle un tratamiento contra una patología que es potencialmente mortal para los fetos: la incompatibilidad Rh.

La sangre del anciano contiene un anticuerpo muy poco frecuente que se conoce como inmunoglobina anti-D. Esta sustancia se inyecta en el cuerpo de las madres que ven su feto amenazado por la inmunización materno-fetal. Se trata de un mecanismo que pone en peligro la vida del bebé ya que destruye sus glóbulos rojos y puede provocar complicaciones en el parto.

"Estamos en una situación en la que muchos de estos bebés tienen una cantidad significativa de glóbulos rojos destruidos mientras estaban en el útero", explica la Dra. Saima Aftab, directora médica del Centro de atención fetal del hospital Nicklaus Children's en Miami, Estados Unidos.La científica cree que "esto puede conducir a complicaciones graves para el recién nacido, incluido daño cerebral, ictericia o incluso la muerte en el momento del nacimiento".

En algunos lugares es un trastorno que afecta a gran parte de las mujeres embarazadas. Por ejemplo, en Australia hasta el 17% de mujeres lo padecen. Es por esto que James Harrison se ha convertido en alguien tan importante. "Cada ampolla de esta sustancia fabricada en Australia tiene un poco de James", explica en una entrevista en el Sydney Morning Herald, Robyn Barlow, coordinadora del programa Anti-D, creada por el Departamento de Donaciones del sangre de la Cruz Roja australiana.

La redacción

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