La reacción de un asesino en serie al ser condenado a muerte

La reacción de un asesino en serie al ser condenado a muerte

Hacía 20 años que no se aplicaba la pena de muerte en Nebraska, pero el terrible caso de Nikko Jenkins ha obligado a la justicia a volver a utilizarla. 

Nikko Jenkins es un conocido delincuente estadounidense que tiene un largo historial de crímenes y arrestos por detención de armas. 

Nikko Allen Jenkins nació en 1986 en Ohama, Nebraska y con solo 7 años ingresó  por primera vez en el sistema penitenciario para menores por presentarse en la escuela primaria con una arma del calibre 25. A los 11 años había sido expulsado de varios hogares de acogida por comportamientos violentos y dejar de asistir a la escuela. 
 
Con 13 años, ya había cometido varios asaltos armado con diferentes armas de fuego e incluso con alguna que otra arma blanca. Otro delito de su historial fue el robo de coches, hasta que en 2003 fue enviado a prisión durante 10 años por la sucesión de delitos. 
 
La estancia de Nikko Jenkins en la cárcel
 
Nikko estuvo 10 años en prisión durante los cuales intento escaparse dos veces. La segunda vez que intentó escapar fue en 2006 durante el entierro de su abuela por el que le habían permitido salir. Jenkins atacó al policía que lo acompañaba para intentar fugarse. 
 
Durante estos años en prisión, Jenkins no fue de los prisioneros que intentaron reinsertarse en la sociedad o ganar puntos por buen comportamiento. Sin embargo, en 2013 Jenkins fue puesto en libertad. 
 
Los asesinatos a manos de Jenkins
 
Tan sólo unas semanas después de su puesta en libertad, Jenkins cometió un primer asesinato doble al acabar con la vida de Juan Uribe Pena de 26 años y Jorge C. Carija-Ruiz de 29 años. Los cuerpos sin vida de los jóvenes fueron hallados  en un parque de la ciudad con un disparo en la cabeza cada uno. El único objetivo de Jenkins: robarles sus pertenencias. 
 
Siete días más tarde, Jenkins acabó con la vida de Curtis Bradford de 22 años de la misma forma que lo hizo con los otros dos jóvenes. Bradford era un familiar cercano de Jenkins y este homicidio facilitó a la policía la relación de los homicidios con Jenkins.  
 
Antes de que fuera juzgado por el delito de Bradford, Jenkins tuvo tiempo de disparar varias veces a Andrea Kruger (33) desde un coche y huir. 
 
Nikko Jenkins vuelve a entrar en prisión 
 
Finalmente, Jenkins fue atrapado y el 30 de agosto de 2013 volvió a entrar en prisión. Tras un interrogatorio de ocho horas, Jenkins terminó por confesar los cuatro crímenes. Sin embargo, su juicio se ha alargado más de lo que los familiares de las víctimas hubieran querido. 
Hasta el año pasado, en 2017, el juzgado no tomó una decisión al respeto de la condena de Jenkins debido a su estado mental. Su historial médico, elaborado por una siquiatra de la penitenciaría, había catalogado el perfil de Jenkins como un sicópata con esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno obsesivo compulsivo. 
 
Por su parte, Jenkins alegaba que todo lo que había hecho era bajo el mandato del dios griego Apofis. De hecho, Jenkins había llevado tan lejos este trastorno que se autolesionaba con cuchillas e intentó dividirse la lengua y el pene en dos para parecerse a la serpiente a través de la cual se representa a Apofis. 
 
Afortunadamente, para el descanso de las familias, Jenkins fue condenado a pena de muerte. Una pena que el condado de Nebraska llevaba muchos años sin utilizar. 

• Antonio Lucas
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