Una orca transporta a su cría fallecida durante días

Una orca transporta a su cría fallecida durante días

A finales de junio, un equipo de científicos fueron testigos de una desgarradora escena en las costas de Columbia Británica, Canadá. Una orca apodada J35 dio a luz a una cría que, desafortunadamente, no sobrevivió. Durante varios días, la madre permaneció junto a su pequeño tratando de mantenerlo a flote para que no se hundiera.

Ya sabíamos que los primates, concretamente las hembras de chimpancé, son capaces detransportar durante varios días el cuerpo de su cría fallecida, como si fuera incapaz de afrontar la tristeza de la situación. Lo que los investigadores del Museo de la ballena, situado en la isla de San Juan, en la costa este de los Estados Unidos, observan en este momento parece demostrar que estos animales no son los únicos en tener que decidirse a abandonar a su progenitura cuando esta muere.

Después de casi una semana, una hembra orca de 20 años continúa intentando mantener a flote sin cesar a su pequeño, fallecido apenas una hora después de su nacimiento, el cual tuvo lugar el pasado 24 de julio en la costa de Victoria, en Columbia Británica. Como para ayudarle a respirar, colocaba al pequeño en su hocico y lo empujaba hacia la superficie. El pequeño, pese a haber pasado varios días bajo el agua, parece seguir intacto y su madre parece entregarse en cuerpo y alma en una batalla perdida.

"Lo transporta con una aleta o se lo coloca en la frente. Y cuando se le resbala, toma grandes cantidades de aire para sumergirse y remontarlo", cuenta Deborah Giles, una científica de la Universidad de Washington especializada en la conservación de la biosfera. "Todos nos preguntamos cuándo será la última vez, cuándo tomará la decisión de no volver a llevarlo a la superficie", continúa.

Dos semanas después J35 termina el duelo por su cría

Los científicos han seguido de cerca el caso de está mamá orca que no dejaba ir a su pequeño. J35, la orca que fue bautizada por el Centro de Investigación de Ballenas, ha preocupado a los investigadores que encargaban de vigilarla.

La salud de la gran mamá orcapeligraba, ya que durante todo ese tiempo en el que intentaba mantener a flote los 180 kg de peso muerto de su cría, J35 no descansaba ni para alimentarse.  Tras haber  recorrido más de 1600 kilómetros con su cría, 16 días después, la dejó finalmente irse.  

Esta historia ha sorprendido a los investigadores que no se esperaban que las orcas tuvieran la capacidad de experimentar emociones tan profundas. Los investigadores habían visto duelos de hasta una semana pero nunca tan largos y desgarradores como por el que ha pasado J35.

La relación de interdependencia de una cría y una mamá es muy importante y necesaria, sobre todo  en esos primeros meses de vida. Este hecho, que creíamos solo habitual en los mamíferos, hemos podido comprobar que se traslada a la gran mayoría de las especies animales.  

La perdida de está cría no ha sido solo una mala noticia para J35, los científicos que se encargan de asegurar la preservación de las ballenas empiezan a estar preocupados por el peligro que corre la especie. El grupo que vive cerca del Estado de Washington tiene dificultades para alimentarse debido a la pesca masiva para el comercio de su único alimento: el salmón.     

• Antonio Lucas
Leer más
Recibe lo mejor de Ohmymag todos los días en tu correo electrónico
Suscribirse