7 errores a evitar al cocinar huevos

Sin saberlo, todos cometemos errores con los huevos: al almacenarlos y al cocinarlos. Aquí tienes 7 errores que debes evitar al cocinar huevos.

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El 8 de octubre es el Día Mundial del Huevo. Establecida por los anglosajones, esta fiesta pone de relieve el consumo, o incluso el consumo excesivo, de huevos en todo el mundo. En Francia se producen unos 15 000 millones de huevos al año, con un consumo per cápita de 217 huevos al año. Una estadística que nos convierte en los campeones de Europa. El 49 % de estos 217 huevos se compran en tiendas. El resto se consume en forma de ovoproductos disponibles en los restaurantes y como materia prima para la industria alimentaria.

Los beneficios de los huevos

Los franceses no se equivocan. Cocinados de muchas maneras, los huevos son baratos, nutritivos y llenos de vitaminas y proteínas. Un huevo medio, de 60 gramos, aporta a nuestro organismo:

  • · 7 gramos de proteínas, ricas en aminoácidos,
  • · 7 gramos de grasa, principalmente en la yema,
  • · Vitaminas A, D y E
  • · Y oligoelementos: zinc, hierro, fósforo, sodio, potasio y selenio.

No los tires, los huevos son un concentrado de cosas buenas para tu cuerpo. De hecho, el año 2020 ha convertido al pollo en la estrella de los confinamientos.

Conocemos la razón de mantener los huevos fuera de la nevera. Tal vez tengas en mente el método 3-6-9 de cocción de los huevos.

Pero, como habrás comprendido, más allá de dominar los tiempos de cocción, también debes evitar algunos errores a la hora de cocinar, errores que estropearían la bomba nutricional que es el huevo.

1. Error: cocinar los huevos a una temperatura demasiado alta

Cuanto menor sea el tiempo de cocción y la temperatura, menor será el riesgo de oxidación del colesterol, que está contenido principalmente en la yema del huevo. Al oxidarse, el colesterol desarrolla un compuesto llamado oxisterol. Se dice que este compuesto favorece la osteoporosis (debilitamiento de los huesos por desmineralización) y otras enfermedades cardiovasculares.

Además, con este método de cocción corta a baja temperatura, se mantienen los nutrientes esenciales del huevo.

Pero no ignores el huevo duro. Un estudio descubrió que el cuerpo absorbía más proteínas de los huevos cocidos (el 91% de las proteínas, para ser exactos, frente al 51% de las proteínas de los huevos crudos).

2. Error: cocinar huevos con cáscara en el microondas

Además de la sobrecocción del huevo, esto es sobre todo un peligro físico para el consumidor. El huevo puede explotar en el microondas. La razón es que la clara del huevo se cocina demasiado rápido. El vapor de agua de la clara de huevo no tiene tiempo de evaporarse a través de la cáscara. Como resultado, el huevo se expande, se acumula presión y puede explotar en el microondas. Pero también puede explotar en el plato. Además del riesgo de quemaduras, el ruido de la explosión puede afectar a la audición.

Si el microondas es tu único aliado para cocinar un huevo, bátelo en un bol, añade un chorrito de nata líquida y cocínalo durante unos segundos para hacer una tortilla. También puedes probar la técnica del huevo escalfado.

3. Error: ennegrecer la mantequilla al cocinar huevos fritos

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7 errores a evitar al cocinar huevos getty

Freír los ingredientes en la sartén es cómodo y puede ser muy bueno, pero hay que tener cuidado con el choque térmico que puede degradar los ingredientes. Cuando se cocinan huevos fritos, hay que tener cuidado con la mantequilla. Si se cocina demasiado, y a una temperatura demasiado alta, la mantequilla se vuelve marrón. Esta reacción se llama efecto Maillard. Esta descomposición de las proteínas y el azúcar de la mantequilla hace que la grasa no sea apta para el consumo. Esto se debe principalmente a que la mantequilla se vuelve cancerígena. También porque su sabor picante altera los sabores de su plato.

La forma de evitar este riesgo es aclarar la mantequilla. Al eliminar las proteínas de la leche y la lactosa, la leche clarificada no se quema y libera su sabor a nuez.

4. Error: usar el aceite de cocina equivocado

No todos los aceites son igualmente adecuados para cocinar. Los aceites de linaza, nuez, soja y maíz se consumen mejor crudos. Y evitar la fase de cocción, que produce aldehídos, compuestos orgánicos que favorecen el cáncer. Son preferibles los aceites de oliva o de colza, ya que son menos frágiles cuando se cocinan.

5. Error: añadir pimienta a las tortillas antes de cocinarlas

Añade sal y pimienta. Esto es lo que se repite una y otra vez en las recetas, omitiendo un punto esencial: la pimienta no soporta la cocción. Hay que ser muy preciso para no quemar la pimienta. Básicamente, es mejor añadir pimienta cuando la tortilla se sirve en el plato. En efecto, la pimienta quemada desprende un olor acre y amargo, y alterará el sabor de la tortilla. Al mismo tiempo, la degradación de la piperina y la oleorresina, presentes en la pimienta, deteriora sus virtudes.

6. Error: salar los huevos fritos durante la cocción

Se sabe que la sal absorbe el agua. Al salar un huevo frito durante la cocción, la sal absorberá el agua contenida en la yema. Esta práctica secará la yema... y en un huevo frito, el gran acierto es la yema líquida, ¿verdad?

La prueba de esta desecación de la yema por la sal son las pequeñas manchas blancas en la superficie. Por lo tanto, hay que salar la clara solo durante la cocción o cuando el huevo está en el plato, antes de comerlo.

7. Error: cocinar un huevo duro durante demasiado tiempo

Si se cocina un huevo más de 11 minutos, se corre el riesgo de comer un huevo duro con una clara gomosa y una yema arenosa. La razón es la evaporación de la clara del huevo a través de la cáscara (por lo que es aconsejable cocinarlos por debajo del punto de ebullición del agua). La clara, despojada de su agua, se vuelve elástica y gomosa. Lo mismo ocurre con la yema, que se ha secado y se ha vuelto arenosa.

Pero lo más molesto es el fuerte olor que emana de un huevo duro demasiado cocido. Las proteínas liberan compuestos de azufre que, al entrar en contacto con el hidrógeno, dan el olor a huevo podrido que desanima a cualquier consumidor.

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