Síndrome de Estocolmo: Qué es, causas y tratamiento

Síndrome de Estocolmo: Qué es, causas y tratamiento

Se trata de un estado psicológico que aparece en las víctimas de un secuestro. Normalmente éstas generan un vínculo hacia su captor de carácter afectivo.

Síndrome de Estocolmo: Qué es 

Se trata del vínculo afectivo que desarrolla la víctima de un secuestro frente a su captor. Esta situación puede llevar al rehén a empatizar de tal modo con el secuestrador,  que incluso llegue a apoyar su causa. 

Este síndrome suele aparecer en personas que sienten de un modo u otro, repulsión hacia las fuerzas del orden. 

Síndrome de Estocolmo: Curiosidad 

El síndrome de Estocolmo tiene su origen en esta misma ciudad en el año 1973. Este mes un grupo de delincuentes intentó perpetuar un robo en una entidad bancaria y entraron armados con ametralladoras en el banco. Pasaron cuatro días encerrados con sus rehenes.

El líder de la operación era Jan - Erik Olsson. Entró al banco pero la policía rodeó el edificio impidiéndole salir y tomó como rehenes a varios trabajadores de la sucursal. Pasaron juntos unas 130 horas. 

Tres mujeres y un hombre permanecieron atados en una cámara acorazada hasta que les rescataron. Tenían dinamita y temieron por su vida durante el secuestro, pues les habían amenazado.

Cuando la policía consiguió liberarlos, los rehenes habían generado sentimientos de apego tan fuertes, que incluso llegaron a negarse a testificar contra sus captores. Una de las rehenes se enamoró del secuestrador y criticó al Gobierno de Suecia por no comprender por qué los ladrones habían querido perpetuar el robo. Más tarde participaría en otro secuestro organizado por el captor.

Reconocieron en entrevistas que llegaron a pensar que sus captores fueron quiénes les protegieron y que los malos eran los liberadores. 

Este suceso fue el primero que se tomó como modelo para denominar este fenómeno. El Síndrome de Estocolmo fue nombrado por primera vez por el profesor Nils Bejerot (1921-1988)  especializado en investigaciones adictivas.

Síndrome de Estocolmo: Causas

La causa desencadenante del Síndrome de Estocolmo es un acontecimiento traumático como un secuestro. Este trastorno aparece en aquellas personas que son retenidas contra su voluntad, aumentándose la probabilidad cuanto mayor sea el tiempo de secuestro. 

En un principio las víctimas temen por su vida pero a medida que pasa el tiempo y que mayor es el contacto con su agresor esta idea va decayendo y cree que el riesgo no existe.

Los rehenes pueden llegar a generar este síndrome como un mecanismo de defensa y supervivencia, acercándose a su captor para complacerle en un intento de salvar la propia vida.

El síndrome de Estocolmo, pueden sufrirlo tanto los rehenes como los captores.

Síndrome de Estocolmo: Síntomas

El síndrome se puede reconocer fundamentalmente por la aparición de tres síntomas.

1. Sentimientos benevolentes, estos van evolucionando en solidaridad, atracción y comprensión de la víctima hacia su captor.

La víctima pasa por fases diferentes. Primero se encuentra en una situación de desequilibrio. Percibe el peligro frente a su captor y siente angustia e inseguridad .Desarrolla un mecanismo de defensa por instinto de supervivencia que le lleva a acercarse a él.

Solo tienen dos alternativas, o aceptar su situación o rebelarse contra ella, lo que puede tener consecuencias muy malas y no provocaría el desarrollo del Síndrome de Estocolmo.

Finalmente la víctima acabará empatizando con el captor sin tener una percepción suya como víctima del secuestro.

2. El rehén justifica a su captor llegando a culpabilizar a otras personas o solidarizándose con su causa.

3. Permanencia de esos sentimientos positivos hacia el captor incluso tras el fin del cautiverio.

Síndrome de Estocolmo: Tratamiento

Para poder superar el trauma del secuestro, es importante que el paciente sea tratado por medio de un psicólogo o psiquiatra.

El síndrome de Estocolmo, como forma general no suele necesitar un tratamiento específico ya que con el tiempo y tras recuperar la vida rutinaria, los sentimientos benévolos hacia el captor desaparecen. 

Condiciones para que se desencadene el Síndrome de Estocolmo

Este trastorno no se desarrolla en el 100% de los secuestros. Para que una persona involucrada en un atraco con retención de rehenes padezca el Síndrome de Estocolmo tienen que darse las siguientes condiciones:

- Tiene que estar retenido en contra de su voluntad.

- La víctima tiene que encontrarse en un entorno reducido en el que solo tenga a su secuestrador como referente en caso de emergencia. Si los rehenes conforman un gran grupo de personas no va a desarrollarse este síndrome.

- La acción de los secuestradores tiene que tener un claro fundamento ideológico que lo sustente, ya sea político, religioso o social. Cuanto más firme sea el discurso y la justificación de los actos delictivos, más influencia podrá tener en el rehén.

- Debe existir un contacto directo entre el secuestrador y la víctima para que con el tiempo ésta pueda identificarse con él.

- Si la víctima tiene otros referentes de control interno no va a desarrollar el trastorno. Tampoco se dará el caso si dispone de herramientas o conocimientos para afrontar el secuestro.

- Es necesario que la acción del secuestrador no sea violenta, de lo contrario hay menos probabilidades de que padezca el Síndrome de Estocolmo.

- Es imprescindible que en un primer momento la víctima perciba que su vida corre peligro para que más adelante se invierta la situación y crea que el secuestrador va a aportarle seguridad.

Tipos de síndrome de Estocolmo

Leer más
Coge un poco de pasta de dientes y se la aplica en la uña por un buen motivo

El síndrome de Estocolmo puede darse en otros contextos que no sean atracos o situaciones de criminalidad. Puede darse también en el círculo militar. Los entrenamientos militares pueden ser duros y llegan a ser experiencias traumáticas para algunas personas. El riesgo de muerte existe pero aún así el militar permanecerá fiel a su unidad.

También se puede desarrollar en el ámbito doméstico cuando haya violencia conyugal. Este caso se conoce como síndrome de Estocolmo doméstico o “síndrome de la mujer u hombre maltratado”. Las personas que lo padecen son víctimas de la violencia en su hogar y mantienen vínculos afectivos con sus parejas, a pesar de todo.

Las personas que desarrollan este tipo de síndrome de Estocolmo se adaptan a su situación de sufrimiento y se vuelven más capaces de controlar el dolor y los estímulos adversos. Con el tiempo pueden llegar a desarrollar distorsiones cognitivas como la disociación, negación o minimización de su problema.

Macarena Simal
Recibe lo mejor de Ohmymag todos los días en tu correo electrónico
Suscribirse
Sin conexión
Verifique su configuración