Sarampión: Síntomas y tratamiento

Sarampión: Síntomas y tratamiento

Se trata de una infección de carácter vírica que se da tanto en niños como en adultos. Existe vacuna para evitar contraer dicha infección.

Sarampión: Qué es

Se trata de una enfermedad contagiosa de carácter viral de las vías respiratorias, que en algunos casos puede llegar a ser extremadamente grave.

Principalmente, se ven afectados los niños pero los adultos también pueden sufrir de sarampión.

Sarampión: Causas

El virus que produce el sarampión, es de la familia de los paramyxoviridae y es fuertemente contagioso.

La transmisión se puede producir tanto por el aire como por el contacto con objetos contaminados.

El principal periodo de riesgo de contagio se encuentra durante la incubación (10 días) y en los primeros días de la enfermedad.

El sarampión es una enfermedad de riesgo, principalmente para las mujeres embarazadas.

Sarampión: Síntomas

Tras la incubación, los síntomas comunes del sarampión, son: fiebre, secreción nasal, tos seca, dolor de garganta, ojos rojos, sensibilidad a la luz y malestar general.

Estos síntomas son los que preceden la aparición de los puntos blancos conocidos como manchas de koplik, que conllevan la consiguiente erupción cutánea como si de manchas rojas se tratara.

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La aparición de las manchas, aparece principalmente en las orejas y rostro, pero de forma general, éstas desaparecen a los 5 o 6 días.

Sarampión: Tratamiento

Normalmente se suele recetar para aliviar los síntomas del sarampión el paracetamol o el ibuprofeno, ya que no existe un tratamiento concreto para curar el sarampión.

A los niños, se desaconseja completamente medicarlos con aspirinas, ya que pueden sufrir como consecuencia el síndrome de Rey.

A modo preventivo, se aconseja tomar las medidas idóneas para evitar el contacto directo o semidirecto con los infectados.

Con la aparición de los primeros síntomas, se recomienda consultar al médico.

Sarampión: Prevención

El mejor remedio para evitar contraer el sarampión es la vacunación. Normalmente se aplica de forma directa, incluso a los bebés, la triple vírica que permite evitar el sarampión, las paperas y la rubéola. Normalmente, esta vacuna se aplica en dos dosis.

La redacción
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