Los dermatólogos advierten sobre la frecuencia con la que debe lavarse una toalla
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Tu toalla, ¿un nido de gérmenes? Los dermatólogos advierten

Tu toalla, ¿un nido de gérmenes? Los dermatólogos advierten

Escrito por Irene M.F.

Utilizamos nuestra toalla de baño todos los días sin sospechar que es portadora de muchos gérmenes. He aquí cómo limitar su proliferación.

Es lo más importante de nuestro baño y, sin embargo, a menudo tendemos a olvidarlo: la toalla de baño. Imprescindible tras una ducha o lavado capilar, nos permite secarnos una vez lavado el cuerpo y/o el cabello. Símbolo de higiene, está lejos de estar tan limpia como parece.

El objeto más contaminado del baño

La transpiración, la piel muerta, las secreciones corporales, los residuos de maquillaje, el pelo o el polvo... Las toallas de baño están llenas de gérmenes.

En un artículo publicado en la prensa estadounidense, un investigador advertía que la toalla era un foco de proliferación bacteriana. ¿Por qué? Porque la estructura microporosa de la toalla se presta perfectamente a ello. El calor del baño y la humedad de la toalla forman la ecuación perfecta para la proliferación de todo tipo de bacterias.

¿Cuáles son los riesgos de una toalla sucia?

Según el microbiólogo Marc André Selosse, el riesgo de desarrollar una infección al entrar en contacto con una toalla sucia es bastante bajo. Sin embargo, algunas partes del cuerpo son más sensibles. El roce de la cara o los ojos con una toalla sucia puede causar irritación. Lo mismo ocurre si se pasa una esponja por una herida con un paño que se ha usado durante varios días.

¿Cuándo hay que cambiar la toalla?

Al igual que el pijama, que suele conservarse durante varios días, la toalla de baño debe cambiarse regularmente. Es aconsejable lavar la toalla de baño cada tres días y no compartirla con tus hijos o tu pareja. Para mantenerla limpia tras su uso, lo mejor es secarla al aire libre o, al menos, fuera de una habitación húmeda.


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