El herpes zóster puede poner en riesgo la vista y la salud del corazón

La enfermedad causa mucho dolor y puede afectar hasta a un tercio de la población. Te contamos cómo prevenirlo.

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El herpes zóster o culebrilla es una erupción cutánea vesicante (ampollas) y dolorosa. Es causada por el virus varicella-zoster, un miembro de la familia de virus del herpes. Ese es el virus que también ocasiona la varicela.

Después de contraer varicela, el cuerpo no se deshace del virus, sino que permanece en el cuerpo pero está inactivo (se vuelve latente) en ciertos nervios del cuerpo.

La culebrilla ocurre cuando el virus se reactiva en estos nervios después de muchos años. La razón por la cual el virus de pronto se vuelve activo no está clara.

El primer síntoma generalmente es un dolor en un solo lado, hormigueo o ardor. El dolor y el ardor pueden ser intensos y generalmente se presentan antes de que aparezca cualquier erupción.

En la mayoría de las personas, se forman parches en la piel, seguidos de pequeñas ampollas. Sin embargo, esta afección puede tener otras repercusiones más severas como:

Encefalitis, herpes ocular, dolor crónico, e incluso infarto y ACV, ya que la inflamación asociada a esta enfermedad eleva el riesgo de que las arterias se tapen y se produzcan enfermedades cardiovasculares importantes.

A pesar de que la vacuna es la mejor solución contra la reactivación de la varicela-zóster, esta puede ser muy costosa, por lo que mantener la inmunidad alta es otro consejo muy útil. Apuesta por una alimentación balanceada, la actividad física regular y la exposición frecuente al sol. Además, debemos buscar disminuir el estrés.