Todo lo que siempre quisiste saber sobre el pegging

No hay nada como un cambio de roles en el dormitorio, y qué mejor manera de cambiar las cosas que el pegging.

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Por si aún no lo sabías, el juego anal puede aportar un nuevo nivel de satisfacción y vulnerabilidad en el dormitorio. Pero por qué reservar toda la diversión para ti cuando puedes ofrecer a tu pareja la misma experiencia de penetración. Así es, estamos hablando del pegging.

¿Qué es el pegging?

Acuñado en 2001 por el columnista de sexo Dan Savage, el pegging es un término utilizado para describir el sexo con penetración con un hombre con la ayuda de un consolador con correa. Aunque normalmente se refiere al sexo heterosexual, el pegging también puede implicar la acción entre mujeres.

Aunque la experiencia de cada uno con el juego anal es diferente, el pegging puede ser una gran forma de aportar un nuevo nivel de intimidad al sexo. El aspecto de la inversión de roles del pegging ayuda a ambas partes a entender mejor lo que siente el otro durante el acto, a la vez que proporciona un saludable impulso de poder al que ahora domina.

Cómo incorporar el pegging en el dormitorio

Si las dos partes están de acuerdo y están dispuestas a cambiar literalmente las cosas, entonces es el momento de pasar al aspecto de la preparación: la compra del juguete.

Comprar el strap-onadecuado puede ser toda una experiencia de unión. Es esencial elegir un equipo cómodo para el penetrador, pero es igualmente importante tener en cuenta las preferencias del receptor, ya que el tamaño, la forma y la vibración pueden cambiar toda la experiencia.

No olvides el lubricante.

Cualquier tipo de sexo anal puede, comprensiblemente, evocar el miedo al dolor, pero no es nada que un poco de lubricante no pueda solucionar.

Los lubricantes a base de agua suelen ser la mejor opción cuando se trata de juguetes, ya que no degradan la silicona y son fáciles de lavar. Los lubricantes a base de agua también son compatibles con los preservativos, lo que es perfecto para quienes utilizan un profiláctico para mantener limpios sus juguetes.

Mucha gente también prefiere los lubricantes a base de silicona para el pegging por su sensación súper resbaladiza. Sin embargo, estos lubricantes no van bien con los juguetes ni con los preservativos, pues degradan las siliconas y la gelatina con el tiempo.

Consejo: El lubricante puede ser sucio y, según los rumores, también el juego anal, así que es una buena práctica guardar las sábanas y tender una toalla.

Las mejores posiciones para el pegging

Ahora que ya tienes todos los accesorios preparados, por fin puedes ponerte manos a la obra. Pero el pegging es algo más que la penetración. Aquí tienes otras cosas que debes tener en cuenta:

Juegos previos

Cuando se practica el pegging, es importante prepararse poco a poco para el acontecimiento principal. El ano está rodeado por un músculo llamado esfínter, que suele estar diseñado para mantener las cosas dentro y, en consecuencia, mantenerlas fuera. Los juegos preliminares pueden ayudar al receptor a relajar este músculo, así que asegúrate de que tu pareja está excitada. Empieza con un dedo o un tapón anal para calentar las cosas y prolongar la experiencia.

Deja que el receptor tenga el control

Casi cualquier posición sexual puede utilizarse para el pegging, dependiendo de la flexibilidad del strap-on que hayas elegido, pero algunas son mejores para empezar que otras.

El estilo perrito es siempre una opción fácil para la penetración, pero puede ser difícil ver si tu pareja disfruta de la experiencia. Si tú y tu amante sois nuevos en esto de las clavijas, es una buena idea empezar con posiciones como la de la cuchara y la del vaquero invertido, que permiten al receptor estar a cargo de la profundidad y el ritmo.

Una vez que los dos os sintáis más cómodos con vuestros nuevos roles en el dormitorio, podéis ampliar horizontes y probar posiciones más arriesgadas. Las parejas que disfrutan con el aspecto dominante/sumiso del pegging pueden incluso obtener un impulso adicional introduciendo esposas y vendas en los ojos.

Las posturas en las que las piernas del receptor están en el aire o sobre los hombros también son perfectas para la estimulación de la próstata, dando a tu pareja la mejor oportunidad de alcanzar un orgasmo. Para que la experiencia sea aún más explosiva, puedes incluso tocar a tu pareja durante la penetración.