Una madre estalla en lágrimas cuando conoce a una orangután

La composición genética de los orangutanes es casi idéntica a la de los humanos, y ha sido demostrado científicamente. En el zoológico de Viena, una mujer británica ha experimentado exactamente lo que esto puede significar.

Una madre estalla en lágrimas cuando conoce a una orangután
© Getty Images
Una madre estalla en lágrimas cuando conoce a una orangután

De todos los animales, los monos son los más parecidos a los humanos. Esto no solo lo demuestra su composición genética, que es casi idéntica a la de los humanos, sino que su comportamiento también ilustra esta similitud.

Ya sea porque se emocionan con su descendencia, protejan a alguien, o se desesperen profundamente cuando necesitan espacio vital: los monos sorprenden a los humanos con su comportamiento una y otra vez.

"El momento más surrealista de mi vida me hizo llorar"

Una joven madre británica visitó el zoológico de Viena junto a su pequeña familia. Como ese día no estaba muy lleno, la madre, Gemma Copeland, aprovechó el silencio para sentarse con su bebé junto a la ventana donde se hallaban los orangutanes.

Después de unos pocos momentos, sucede lo increíble: la mujer orangután que vive en el recinto está a una distancia de aproximadamente 1 metro 80 para ella, como escribe la madre en Facebook. Cuando el mono descubre a la madre y al niño, ella inmediatamente se levanta y se acerca a la ventana, donde se sienta junto a sus visitantes.

Al cabo de unos minutos, sucedió algo increíble, tal como escribe esta madre en Facebook, una orangután que se encontraba a aproximadamente 1,80 metros de distancia, se levantó inmediatamente al descubrir a la madre y al niño para acercarse a la ventana y sentarse junto a ellos.

Un momento memorable

Gemma Copeland escribe sobre este momento en Facebook: "Me miró directamente a los ojos y luego levantó la mano como para tocar a mi hijo". La madre y el hijo se quedaron igual de impresionados y miraron con entusiasmo a la mona.

Pero entonces el hambre hizo acto de presencia, y el bebé empezó a gritar pidiendo comida. La mujer decidió amamantar el niño ahí mismo, ya que no estaba preparada para romper ese momento con su nueva amiga orangután. El animal reaccionó a esa situación y miró con curiosidad a la madre y al hijo. Copeland escribe:

“La mona se sentó conmigo durante aproximadamente media hora, continuó acariciando el cristal y se acostó a mi lado como para apoyarme y protegerme.”

La joven madre estaba muy conmovida por este extraordinario encuentro. En respuesta, hizo un llamamiento de donación para recaudar fondos para una organización internacional de rescate de animales.