Cuatro desastres del maquillaje que todas conocemos

Cuatro desastres del maquillaje que todas conocemos
Cuatro desastres del maquillaje que todas conocemos

Todas nos hemos hecho, al menos una vez en la vida, un desastre en la cara al maquillarnos que jamás olvidaremos... Para evitarlo, os presentamos una lista de qué no volver a repetir nunca.


1 - Creerse una muñeca gótica

Te levantas y no sabes qué mosca te ha picado pero te han entrado unas ganas locas de parecerte a una estrella de Hollywood... Solo que te has olvidado de que son las 9 de la mañana, de que vas al trabajo y de que los únicos flashes que verás son las paredes del escritorio... Para rematar la faena, ya que las cosas no se pueden dejar a medias, has juntado la boca pin-up con el sombrío y misterioso color carbón...

Resultado: Lista para superar el casting para el papel de Morticia en el último episodio de La familia Addams. Desmaquíllate antes de que unos vampiros te tomen por una de los suyos...

No olvides que:- Nunca, jamás de los jamases, destaques la boca y los ojos a la vez. U optas por una mirada oscura y unos labios color natural o por una boca color rojo sangre y rímel y, como mucho, como muchísimo, una raya muy sutil y perfectamente trazada para agrandar un poco los ojos.

2 - Creerse un árbol de Navidad antes de tiempo

Hoy toca taller de pintura. Ni uno, ni dos, decides probar la paleta entera que te regalaron en tu último cumpleaños. Toda la variedad de colores tornasolados, los pinceles, los distintos tipos de maquillaje... Media hora después, te has vuelto un cuadro con patas al estilo Lichtenstein, solo que pintado por un manco cojo.

Resultado: Acabas de causar una catástrofe sin precedentes. Los niños con los que te cruzas le provocan un ataque de nervios a sus madres porque les han ocultado que hoy era carnaval. Es abril, no, no es ni carnaval ni tampoco Halloween.

No olvides que:- Demasiados colores acaban matando el color. Si te pones sombra llamativa, no te pases con el colorete ni el pintalabios rojo. Evita sí o sí combinar el colorete marcado / el pintalabios demasiado rojo / sombra de ojos llamativa. Cada uno a lo suyo: ya hay guirnaldas, no hace falta que las sustituyas.

3 - Desvelar la pintora de edificios que llevas dentro

Ya no soportas más el color apagado y grisáceo que se nos queda tras el invierno. Encima, tienes dos o tres defectitos, para nada algo grave. O luchas o mueres, toca elegir. Te pones a cantar a voz en grito "quiero sol", como Manu Chao en la época de Mano Negra, y, milagro, sales bronceada... Cual pollo asado. Cosa de darte otra capa, todo hay que decirlo, y de echarte un poco de colorete en las mejillas.

Resultado: Ya te puedes convertir en pintora de edificios o en vitrina viviente del museo de cera. Tú eliges. Tienes todas las papeletas.No olvides que:- Prohibido el maquillaje a lo pala. Para cubrir las imperfecciones y tener algo de color, aplica una crema BB y después polvos.

Recuerda que las manos se ven y que el bronceador no se parecerá nunca a un bonito moreno de verano. Como máximo, échate maquillaje un tono por debajo de tu color de piel. Repetimos: como máximo...

4 - Creerse una farola y abusar del iluminador

Se dice que la cara es el espejo del alma. Tu alma está bien, gracias, pero las malvadas ojeras, incluso tras haber dormido doce horas, siguen ahí pegadas cual sanguijuela ávida de sangre. Oyes hablar de la famosa línea T de la cara que hay que iluminar también para tener "un brillo cegador", según la tipa del anuncio. Y, como si estuvieras poseída, recuperas tus mejores dotes de pintora de edificios, pala incluida.

Resultado: Ya puedes anular el contrato de la luz y llamar al ayuntamiento para alumbrar. Serás una farola increíble.

No olvides que:- Ser luminosa, por supuesto; tener grandes trazos blancos en la cara, no. Aplica el iluminador con toques suaves; da golpecitos pero no lo extiendas. Si no llega, añade más, siempre con cuidado, de cara a la luz del día para evitar sorpresas desagradables. En el exterior, será demasiado tarde. No uses nunca maquillaje de más de dos tonos por debajo de tu color de piel si quieres evadir el efecto típex.Se dice que de los errores siempre se aprende... Esperamos que así sea.


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