Encimeras, juntas o paredes de casa como el primer día gracias a la piedra blanca

¿Cansado de no poder quitar la suciedad de la encimera ni la negrura de las juntas? La piedra blanca se ha convertido en el aliado de los grandes retos de limpieza.

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¿Cuántas veces te has dejado las uñas para limpiar las tediosas juntas de los azulejos de la cocina y el baño? ¿Sueñas con conseguir que la encimera te quede como el primer día? Puede ser más fácil de lo que imaginas. Si no conoce la piedra blanca, sigue leyendo y descubre un nuevo universo para la limpieza de tu vivienda.

La piedra blanca, el 'milagro' para tu hogar

El baño y la cocina son los puntos calientes de la limpieza; los que más cuestan. Aunque parezcan limpios, no siempre lo están. ¿Cómo higienizar correctamente?

La piedra blanca es un producto de limpieza a base de activos naturales sin olor, en formato en polvo, que se utiliza con agua para formar una pasta y conseguir que la suciedad más arraigada desaparezca de una vez por todas.

Normalmente, las marcas que la comercializan incluyen una esponja-estropajo, esto es, una esponja con parte rugosa para frotar sin que tengas que dejarte los dedos en ello.

Según las especificaciones, con una única pasada es suficiente para eliminar cualquier suciedad. Además, al retirarlo, deja una 'capa' impermeable que dura, según los fabricantes unos 28 días.

Este producto de limpieza puede utilizarse tanto en el horno, como en la campana extractora, la vitrocerámica o los utilitarios del baño sin riesgo de eliminar su brillo.

Además, dado que es natural, se elimina con facilidad y no aporta olor, sería también apto para ollas, sartenes, mobiliario en PVC o similares, juguetes de plástico e incluso para limpiar las llantas del coche.