Sexo: ¿conoces el Karezza, la relación íntima cuyo objetivo es no llegar al clímax?

Sexo: ¿conoces el Karezza, la relación íntima cuyo objetivo es no llegar al clímax?

El Karezza, a caballo entre el "slow sex" y el "hygge", es una relación íntima basada en las caricias cuyo objetivo no es llegar al orgasmo, sino volver a sentir la dulce sensación de tocarse en pareja.

En la carrera hacia el gozo y el orgasmo, el Karezza es una relación íntima que va a suponer una revolución. No se trata de ningún reto especial, su objetivo es volver a aprender a tocarse mutuamente cuando el sexo en pareja ya se ha convertido en un acto automático. Este método que inventó en 1896 la obstetra Alice Stockham anima a las parejas casadas a abstenerse de llegar al orgasmo para darle prioridad a las caricias, el afecto y el cariño. ¡Cuando lo pruebes, querrás seguir haciéndolo!

Cómo practicarlo

Para practicar este método sexual "sin orgasmo", se recomienda colocarse en la posición del loto cara a cara. Con la vista fija en los ojos de tu pareja, puedes comenzar a acariciarla donde desees. Estos lugares pueden ser el brazo, la mejilla, el codo, el lóbulo de la oreja o, evidentemente, también puedes deslizar la mano dentro de la ropa interior de tu pareja. Evidemente, tú también recibirás las caricias de tu pareja a cambio. El objetivo de estos roces es centrarse en las emociones que se experimentan. Si la excitación es muy elevada, podemos, en algunos casos, chuparnos los pezones, pero nada más. 

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Sensaciones eróticas aún más fuertes

Aunque a algunos pueda costarles comprender el interés del Karezza, se trata de un método muy beneficioso: con la rutina y los mismos estímulos, el cuerpo se acostumbra, pudiendo pasar por alto algunas de tus sensaciones o de las de nuestra pareja. Pero las caricias suaves y lentas ayudan a liberar oxitocina, también conocida como la hormona del amor. Gracias a esto, aunque no alcances el orgasmo, tu tensión sexual estará en pleno apogeo. Se trata de un bienestar más difuso e independiente de la eyaculación o del orgasmo femenino. Y como no es algo que pueda controlarse, es posible que el orgasmo se apodere de ti. 

• Marta A
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