Juegos para subir la temperatura El kink más caliente (o más frío) que tienes que probar

¿Quieres mantener la llama en el dormitorio? ¿Qué tal si intentas enfriar las cosas con el juego de la temperatura?

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Si un beso en el cuello te pone la piel de gallina, imagina lo que podría hacer un cubito de hielo. Así es, la incorporación de temperaturas calientes y frías en el dormitorio podría dar un gran impulso a tu vida sexual.

¿Qué es el juego de la temperatura?

El juego de la temperatura es un juego sexual que utiliza los receptores de la temperatura del cuerpo para producir una serie de sensaciones en todo el cuerpo. La experta en sexo y relaciones de Lovehoney, Shamyra Howard, LCSW, lo explica a Cosmopolitan:

“El juego de la temperatura es una forma erótica de juego de sensaciones consensuado que suelen llevar a cabo las personas que practican el BDSM o el kink. El objetivo del juego de temperatura es utilizar los elementos de calor y frío para aumentar los sentidos”.

Cómo incorporar el juego de la temperatura a tu vida sexual

La temperatura es un excelente juego sensual para probar en el dormitorio y puede implicar una serie de sensaciones calientes o frías, tanto durante los preliminares como durante el coito. Además, los juegos de temperatura y textura pueden ser una excelente manera de relajarse y mostrar vulnerabilidad en situaciones posteriores al sexo.

Solo recuerda que los juegos de temperatura pueden considerarse un poco pervertidos para algunos, así que antes de probarlos con tu pareja, asegúrate de que tienes el consentimiento, discute los límites e incluso establece una palabra de seguridad para asegurarte de que todos se sienten cómodos.

Teniendo esto en cuenta, aquí tienes algunas de nuestras formas favoritas de jugar con las sensaciones de frío y calor entre las sábanas:

Cubitos de hielo

Saca unos cubitos de hielo del congelador y úsalos para masajear el cuerpo del otro. El hielo puede ser muy sensual si se deja derretir sobre los pezones, la parte interior de los muslos e incluso bajo los pechos. Básicamente, ¡cualquiera de tus zonas erógenas favoritas puede servir!

Enfría tus juguetes sexuales

Si tienes juguetes sexuales de cristal o acero inoxidable, mételos en la nevera para enfriarlos. Así, el juguete proporcionará una excitante sensación de frío cuando se utilice internamente en ti o en tu pareja.

Sexo oral helado

Si quieres ir más allá, prueba a derretirte unos trozos de hielo en la boca antes de hacerle sexo oral a tu pareja.

Prueba la comida fría

Si eres de los que disfrutan lamiendo comida del cuerpo de tu pareja, ¿por qué no dar un paso más allá con helados o polos?

Masajes con aceite caliente y cera de vela

Si lo tuyo es lo caliente y lo pesado, prueba a utilizar un aceite caliente para dar un masaje a tu pareja. El uso de aceites calientes puede animar una actividad de juegos preliminares ya de por sí muy caliente. Ten en cuenta que los aceites no se calientan bien en el microondas, así que es mejor utilizar velas de masaje. Deja que la vela arda durante 10-15 minutos y deja caer la cera caliente sobre el cuerpo de tu pareja.

Pero asegúrate de tener precaución con la cera y mantente alejado de las velas domésticas, ya que pueden quemar la piel y causar lesiones.

¿Y una ducha caliente?

Si alguna vez has disfrutado del regalo de un cabezal de ducha portátil, ¿por qué no lo pruebas con tu pareja? El uso de un cabezal de ducha caliente o tibio y la presión dirigida pueden estimular el clítoris. Además, después de jugar un poco, siempre puedes terminar con un poco de sexo en la ducha.

Juguetes sexuales calientes

Muchos dispositivos de masturbación masculinos y femeninos pueden calentarse, así que ¿por qué no probarlos entre vosotros? Incluso puedes utilizar un lubricante de efecto calor en tus juguetes habituales.

Lubricante térmico o refrigerante

Utilizar un lubricante de efecto calor o frío es una forma sencilla de incorporar el juego de la temperatura al sexo. El lubricante refrigerante puede incluso proporcionar sensaciones similares a las de un consolador frío o un oral helado.

Si quieres llevar el juego de la temperatura un poco más allá, siempre puedes añadir una venda en los ojos. Al quitar la vista de la ecuación, tus otros sentidos se intensifican. Además, los ojos vendados pueden introducir un elemento de sorpresa al esperar esa sensación de frío o calor.