Glaucoma: Definición, síntomas y tratamiento

En la actualidad el glaucoma es un enfermedad que cuenta con tratamiento si se detecta a tiempo. Hay que destacar que es una de las causas más comunes de ceguera a nivel mundial.

Glaucoma: Definición, síntomas y tratamiento
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Glaucoma: Definición, síntomas y tratamiento

Glaucoma: Definición y tipos

Se trata de una enfermedad ocular ocasionada por lesiones en el nervio óptico, que afecta a las personas mayores de 45 años.

Esta enfermedad se produce por cuando el nervio que sale de la retina hacia la parte trasera del ojo (la que transporta las imágenes), se daña. Como resultado se producen alteraciones en la visión llegando incluso hasta la ceguera.

Glaucoma: Tipos

El glaucoma es evolutivo y puede ser de 3 tipos: glaucoma crónico de ángulo abierto, glaucoma de ángulo cerrado o ángulo agudo o glaucoma secundario.

1. Glaucoma crónico de ángulo abierto

El glaucoma más común es el crónico de ángulo abierto. Se produce en este caso una alteración de la visión indolora debido al cierre progresivo del filtro de evacuación o humor acuoso.

2. Glaucoma de ángulo cerrado

El glaucoma de ángulo cerrado es menos habitual pero más peligroso. Se trata de una anomalía anatómica en el ojo que restringe la evacuación del humor acuoso de la red trabecular bloqueándolo tras el iris.

3. Glaucoma secundario

El glaucoma secundario se genera como consecuencia de un golpe en el ojo, enfermedad congénita o inflamatoria.

Glaucoma: Causas

Se debe a la hipertensión intraocular, un aumento de presión en el interior del ojo que se ocasiona por la obstrucción tras el iris del humor acuoso.

Por lo tanto, la causa principal del glaucoma es la presión intraocular también conocida como hipertonía o hipertensión por encima de 21 mm Hg, aunque hay otros factores de riesgo como la edad o los de carácter hereditario que pueden hacer aparecer también la enfermedad.

Glaucoma: Síntomas

La sintomática variará en función del tipo de glaucoma que se sufra, pero normalmente éstos aparecen en un estado avanzado de la enfermedad.

En el caso del glaucoma de ángulo abierto, los síntomas van desde el dolor ocular y de cabeza, hasta una visión periférica perturbada.

En el glaucoma de ángulo cerrado, pueden darse los dolores oculares, visión borrosa, enrojecimiento ocular, náuseas, vómitos o halos de color alrededor de las fuentes luminosas.

En caso de glaucoma congénito los síntomas son la sensibilidad a la luz, iris con detalles borrosos u ojos llorosos.

Glaucoma: Tratamiento

Esta enfermedad no tiene cura, por lo que el tratamiento va dirigido a mermar su evolución e intentar restablecer la circulación del humo acuoso para que disminuya la presión ocular. En cualquier caso, todos los tratamientos prescritos, pueden tener como efecto secundario la aparición de cataratas.

El tratamiento farmacológico normalmente se basa en unas gotas oftálmicas que reducen la presión ocular, ya que los medicamentos vía oral pueden ocasionar fuertes efectos secundarios. En cualquier caso, los fármacos de vía oral son los betabloqueantes, agentes alfa-adrenérgicos, análogos de prostaglandinas, inhibidores de anhidrasa carbónica o los mióticos. Estos tratamientos son muy efectivos, pero se tienen que tomar durante toda la vida.

Existe un tratamiento láser que se emplea cuando los fármacos no han dado resultado. Éste facilita la evacuación del humor acuoso, aunque los resultados no son siempre definitivos. Tras el tratamiento laser se precisara el uso de colirio durante varios meses.

Cuando ninguno de los tratamientos mencionados anteriormente funciona, otra opción es la intervención quirúrgica. Ésta, trata de crear una nueva vía de evacuación del humor acuoso que permita mantener la presión ocular dentro de los mínimos establecidos. Esta operación, no permite en cualquier caso recuperar la capacidad visual que se haya perdido.