De Vancouver Island a Los Ángeles: así ha sido la evolución de la nueva vida de Harry y Meghan Markle

El Megxit generó un tsunami en la sociedad británica y en Buckingham Palace. También en su vida: tras un breve paso por Canadá, miembro de la Commonwealth, la pareja de los Sussex se mudó a Los Ángeles, donde parece que por fin han encontrado un hogar.

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Fue una bomba en la línea de flotación de la monarquía británica, un sismo que aún hoy colea y del que todavía no se conocen por completo las consecuencias. El Megxit generó una nueva controversia en torno al príncipe Harry, envuelvo en polémicas desde la adolescencia.

Su primer destino tras abandonar el paraguas de la Familia Real, aunque manteniendo el ducado de Sussex, fue Canadá. En concreto, una mansión en Vancouver Island, muy cerca de donde ella había vivido durante la grabación de 'Suits', la serie más conocida de su trayectoria.

Sin embargo, apenas un año después, decidieron mudarse a Los Ángeles. En concreto a Montecito.

Nos 'colamos' en ambas mansiones a través de Vanityfair para descubrir las diferencias y las semejanzas.

Vancouver Island, demasiado alejada de la acción norteamericana

La finca Mille Fleurs fue la primera en acoger a los huidos de Buckingham Palace. La privacidad y los grandes espacios no faltaban: en una pequeña isla, con acceso privado y directo a la playa, rodeados de naturaleza. Un sueño para muchos.

La casa en sí, o más bien la mansión, contaba con 1061 metros cuadrados en varias plantas.

La madera y el clasicismo rústico eran las notas predominantes en su decoración, aunque con un aire francés que no casa mucho con la imagen joven de la pareja.

Contaba con 5 dormitorios y 8 baños. Todos los dormitorios tenían vistas al agua. Por supuesto, los invitados disponen de su propia cabaña de 219 metros cuadrados, más que la mayoría de los pisos de los ciudadanos de a pie.

Los jardines de la vivienda, con vistas a la playa cierra la perfección de esta mansión temporal de la familia. ¿Cuál ha sido el cambio?

Chateau de Riven Rocsk

Antes de hacer la mudanza definitiva, utilizaron la mansión del productor Tyler Perry, amigo de Meghan, para encontrar y poner a punto la casa de sus sueños.

La verdad es que también lo es de los nuestros: una localización en Montecito, cerca de Los Ángeles, con vistas a la montaña, a acantilados y la playa.

En una zona privada, pero más imbuida en la vida de ciudad, algo que quizás case más con el estilo de vida al que está acostumbra Meghan Markle.

En este caso no fue alquiler sino compra: 15 millones de dólares, para los que han solicitado hipoteca de un tercio.

Tiene su calle privada, y por vecinos a la mismísima Oprah o Tom Cruise.

De inspiración francesa, pero más provenzal, en la decoración de la nueva vivienda se observan más líneas modernas, menos recargado, aunque sin perder ese toque elegante.

Ahora disponen de 9 habitaciones y 16 baños, todo muy amplio y luminoso (con grandes ventanales). En la decoración dominan los tonos neutros, que contrastan con la madera y la piedra, elementos que aportan personalidad, como también otros objetos como los cuadros contemporáneos.

Por supuesto, cuenta con su casa de invitados y su cabaña para los niños, además de 2 hectáreas de terreno. No hay duda de que el cambio ha sido para mejor. Les deseamos toda la felicidad.