¿Por qué camina Meghan Markle siempre unos pasos por detrás de su marido Enrique?

¿Por qué camina Meghan Markle siempre unos pasos por detrás de su marido Enrique?

Desde el comienzo de su gira real por el Pacífico, Meghan Markle y el príncipe Enrique se han mostrado muy cariñosos cogiéndose de la mano en cada visita oficial. Sin embargo, hay un pequeño detalle que intriga mucho a los espectadores: la duquesa de Sussex siempre se mantiene por detrás de su marido.

Meghan Markle y el príncipe Enrique han dado un aire nuevo a la monarquía británica. Muy enamorados, el duque y la duquesa de Sussex no dudan en intercambiar gestos de cariño e, incluso, besos en público. Una actitud muy afectuosa que no estábamos acostumbrados a ver en la familia real británica, lo que parece indicar que la pareja se burla de las reglas establecidas. Y, tras el anuncio del embarazo de Meghan Markle, el príncipe Enrique se muestra incluso más atento con su esposa. En cada visita oficial que realizan durante su gira real por el Pacífico, la pareja camina cogida de la mano. Sin embargo, a pesar de todo este afecto, los más atentos han notado un extraño detalle.

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Tanto en Australia, como en las islas Fiyi y en Tonga, los duques de Sussex no han dejado de cogerse la mano y mostrarse más enamorados que nunca. No obstante, en las fotos de la pareja, podemos ver que Meghan Markle siempre camina unos pasos por detrás del príncipe Enrique. Según los observadores de la realeza, el motivo de este gesto es que Meghan Markle no tiene sangre real. Por lo tanto, se trataría de una forma para la pareja de mostrar su respeto por la monarquía británica. William Hanson, experto en etiqueta, ha explicado también en el MailOnline que: "Es una práctica normal entre los miembros de la familia real británica dejar que los descendientes directos de la monarquía se coloquen o caminen unos pasos por delante de aquellos que se han unido a la familia real a través del matrimonio. Es eso lo que ocurre con su majestad la reina y su alteza real el duque de Edimburgo, y, por lo tanto, con el duque y la duquesa de Sussex". 

Al casarse con el príncipe Enrique, Meghan Markle tuvo que acatar numerosas y estrictas reglas, las cuales le indican qué puede o qué no puede ponerse y lo qué no puede decir o hacer, entre otras cosas. Y aunque la joven se permita el lujo de desafiar el protocolo, también sabe mantener las formas cuando es necesario: "Aunque sus altezas reales el duque y la duquesa de Sussex muestren su propia interpretación de la monarquía británica, una versión informal y afectuosa, siguen respetando la tradición. Meghan sabe que, al no tener sangre real, debe diferenciarse de la realeza de nacimiento". 

Como no tiene sangre real, el lugar de Meghan Markle está un paso por detrás del príncipe Enrique.

Fuente: Gala.

• Antonio Lucas
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