La curiosa tradición que la reina Isabel II le impone a su familia en Navidad

La curiosa tradición que la reina Isabel II le impone a su familia en Navidad

En estas fiestas, cada familia sigue sus propias tradiciones, y la familia real de Inglaterra no es una excepción, pero tiene una costumbre algo más rara que las demás.

Cada año, la reina de Inglaterra celebra la Navidad con su familia. Todos se reúnen en su residencia de Sandringham desde 1988, en el condado de Norfolk, con motivo de este periodo festivo y, como en cada familia, existen varias tradiciones que han de seguirse al pie de la letra, aunque algunas más extrañas que otras.

El día de Navidad, Isabel II les pide a todos los miembros de la familia que se pesen antes de la cena y que vuelvan a hacerlo al terminar, según informa la redactora jefe de Majesty, Ingrid Seward, en Gala. Y esta divertida costumbre no se lleva a cabo con cualquier báscula, sino con un aparato que perteneció al rey Eduardo VII, el cual reinó en Gran Bretaña a comienzos del siglo XX.

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Fue este rey, al que le gustaba recibir a sus invitados como era debido, el que estableció el ritual. Si sus invitados habían ganado peso durante la comida, era feliz. Una tradición que retomó la reina de Inglaterra.

Este año, Meghan Markle pasará sus primeras Navidades con la familia real y, por lo tanto, también deberá subirse a la báscula. Una tradición que la madre de la duquesa de Sussex, Doria Ragland, tendrá también que seguir ya que la reina la ha invitado a pasar Navidad con la realeza. Según los medios británicos, la californiana debería encontrarse con su hija en Sandringham. ¡Un honor rarísimo en la historia de la corona! 

Las otras tradiciones inmutables de la reina

Pesarse antes y después de la cena no es la única costumbre a la que la familia real debe someterse durante la temporada navideña. Cada año, estos dos días se desarrollan exactamente de la misma manera. Primero, la reina se traslada a su residencia de Sandringham desde el 19 de diciembre. El resto de la familia llega el 24 o 25 de diciembre. 

La familia Windsor manda cada año 900 tarjetas navideñas, firmadas por la reina en persona y el duque de Edimburgo. Los empleados reciben vales de regalo con pudding. La mañana del 25 de diciembre, la familia desayuna para ir posteriormente a la iglesia. El menú de almuerzo siempre incluye ensalada con camarones o langosta, pavo asado y los tradicionales platillos navideños como coles de bruselas, zanahorias y pudin de brandy como postre. 

Tras la comida tradicional y después de haberse pesado, los invitados se reúnen para tomar el té y los niños decoran el árbol de Navidad. Comparten posteriormente los regalos, todavía según la tradición instaurada por la reina. Estos no deben ser extravagantes o muy caros. El año pasado, Meghan Markle ofreció un peluche de hámster a la reina. Otra vez, el príncipe Enrique compró un gorro de baño a su abuela. La prueba que a la familia real británica no le falta humor.

• Antonio Lucas
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