15 errores en las bodas reales que arruinaron el gran día

• Antonio Lucas
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La preparación de una boda es una contrarreloj para ese ansiado momento que termina siendo un gran día lleno de nervios y estrés. Imaginaos si a este día se le añaden una mayor expectación y el protocolo. Es así como se llega a situaciones como la de algunos de los protagonistas de nuestra galería. 

Quien se ha casado o ha vivido de cerca la boda de una hermana, un hermano o de un mejor amigo/a, sabe a ciencia cierta todo lo que supone los preparativos de una boda tradicional. 

En primer lugar preparar una boda, ya sea civil o religiosa, implica realizar una reservación del lugar. Si tienes suerte y la agenda de la iglesia o del ayuntamiento en la que deseas casarte no está muy llena, quizás puedas elegir fecha. Si no es el caso, la selección del lugar determinará la fecha de tu gran día. 

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Una vez que tenemos eso podemos empezar a elaborar la lista de invitados, visitar diferentes lugares para el banquete y pedir presupuestos para ir comparando. Todo lo que te puedas ir ahorrando de aquí o de allá te vendrá bien, ya que realizar una boda tradicional puede ser más caro de lo que imaginas. 

Otras cosas importantes a tener en cuenta son el viaje de novios y el curso prematrimonial si te casas por la iglesia. Estas dos cosas es algo que debes mirar con antelación porque lleva un tiempo organizarlas. 

Una vez que te has encargado de todos estos principales factores puedes dedicar tu energía a los pequeños detalles. Algunos de los más importantes: las invitaciones, el vestido y el peinado de novia, la decoración de la iglesia y del banquete, la contratación de un grupo o un dj, el ramo, el organigrama para sentar a los invitados, el coche de los novios, los detalles para los invitados, etc. 

Ah, ¡me olvidaba! Si después de realizar todo esto, no tienes una despedida de soltero/a para celebrarlo, eso es que no es una verdadera boda tradicional. Asegúrate que tus amigas piensan en ti y te preparan una buena despedida y si no, ¡organízala tú misma! Después de todos estos preparativos, te mereces una buena celebración. 

El protocolo en la organización de las bodas reales

Si piensas que todos estos preparativos que acabamos de enunciar son demasiados, imagínate en lo que tiene que ser organizar una boda real. Sin embargo, a diferencia de cualquiera de nosotras, las futuras novias de la realeza cuentan con un equipo que les planifica la mayoría de los detalles de la boda.

Y es que además de todos los preparativos de una boda normal, en los enlaces reales entran en juego las diversas reglas de protocolo que las casas reales deben respetar. 

La fecha. Aunque tienen más enchufe a la hora de conseguir un hueco en la Iglesia en la que desean casarse, la boda no puede tener lugar en un día aleatorio. Los miembros de la realeza deben elegir una fecha en la que no sea festivo a nivel nacional (día de la independencia, día de la constitución, etc.) ni que se considere una fecha conmemorativa o que se identifique a nivel internacional. 

Las invitaciones. La tradición indica que deben enviarse 45 días antes de la fecha. Además, como costumbre curiosa, en la familia real británica es la reina quien emite las invitaciones. Es por ello que en las invitaciones a la boda del príncipe Harry y Meghan Markle, ponía: "El Lord Chamberlain (persona que se encarga de organizar los eventos reales) tiene orden de la reina de invitar...".

El vestido de novia. El vestido principal de la novia (el traje que van a llevar durante la ceremonia) no puede ser escotado o mostrar los hombros completamente. 

En fin, casarse no es coser y cantar, así que si tus planes de futuro incluyen pasar por el altar, ponte a ello para que luego no te pase lo que a los protagonistas de nuestra galería. 

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