Escarlatina: síntomas y tratamiento

Escarlatina: síntomas y tratamiento

Los niños son los más afectados por la escarlatina, siendo los niños de entre 5 y 10 los más propensos.

La escarlatina: qué es

La escarlatina o fiebre escarlata se origina por una bacteria Streptococcus pyogenes (estreptococo del grupo A), por lo que se trata de una enfermedad infecciosa que una vez en el organismo secreta unas toxinas del tipo A, B, C o D.

Las toxinas, son las que generan los síntomas en el organismo y su gravedad dependerá del tipo al que pertenezcan. La toxina A es la infección más virulenta, mientras que las toxinas B o C son más suaves.

La escarlatina es una enfermedad que se presenta en un 80% de los casos en niños y bebés, siendo extremandamete raro en adultos.

Escarlatina: síntomas

La escarlatina, es una enfermedad que se incuba en el organismo durante 2 y 5 días después de que el estreptococo se haya introducido en el cuerpo. La bacteria genera las toxinas que provocarán el inicio de la enfermedad.

Esta enfermedad se reconoce por sus síntomas cutáneos ya que entra dentro de las infecciones eruptivas, pero otros síntomas muy comunes son:

- Fiebre elevada (39-40ºC)

- Escalofríos

- Dolores de garganta (angina) y sensación de molestia al comer o tragar.

Otros síntomas menos comunes de la escarlatina son:

- Dolor abdominal

- Vómitos

- Taquicardia (ritmo cardiaco más rápido).

Tras unos días con estos síntomas aparece la conocida erupción cutánea donde la piel tanto en axilas, codos e ingles, se pone “rojo frambuesa”. El enrojecimiento superficial de la piel va acompañado de un salpicado más intenso de puntos rojos dando a la piel una apariencia granulosa y de tacto rugosa.

La erupción cutánea puede transmitirse a otras partes del cuerpo, como la parte superior del tórax, la parte inferior del abdomen, el rostro, extremidades (palmas de las manos y plantas de los pies) y hasta en la boca.

En el caso de la boca, la erupción la tinta de rojo mientras que la lengua tiene una especie de velo blanquecino. Tras unos días de la enfermedad, la lengua cambia a un color rojo frambuesa.

La erupción acaba con la descamación de las zonas afectadas, es decir, la pérdida de la capa superficial de la piel. 

Escarlatina: Diagnóstico

Es necesario estar seguro de que se trata de escarlatina y no de una urticaria o cualquier otra patología de origen vírico.

El diagnóstico, además de por los síntomas ya mencionados, se puede determinar por medio de una toma de muestras en la garganta. Este procedimiento indicará si se trata de la enfermedad de origen bacteriano.

Escarlatina: Tratamiento

El tratamiento, consistirá básicamente en antibióticos, como la penicilina, amoxicilina y macrólido (en caso de alergia).

La medicación se ha de tomar durante 6 días como mínimo ya que éstos facilitan la expulsión de la bacteria del organismo. Es importante respetar los días de tratamiento aunque los síntomas se hayan disipado ya que esta medida evitará complicaciones o una posible propagación de la enfermedad.

Cuando el tratamiento se interrumpe, pueden volver a presentarse los síntomas, complicarse la escarlatina e incluso el estreptococo puede desarrollar una resistencia al tratamiento.

Un tratamiento completamente desaconsejado es la ingestión de aspirinas, sobre todo en el caso de los niños. En el paracetamol, es adecuado ya que permite reducir la fiebre y calmar los dolores de cabeza.

Escarlatina: Contagio

La bacteria de la escarlatina se aloja en la garganta. Este hecho, hace que al toser, estornudar o escupir pueda contaminar a otra persona debido a su carácter altamente contagioso.

El único síntoma que no resulta contagioso, es el de la erupción cutánea. En este caso el contacto con la piel del niño o un adulto, no provocarán que la infección se transmita.

Evitar el contagio de la escarlatina

Debido a que se trata de una enfermedad fuertemente contagiosa, es recomendable visitar al médico con los primeros síntomas para confirmar el diagnóstico.

En caso de poseer la bacteria, es importante permanecer en casa al menos 48 horas e iniciar el tratamiento.

Como medidas preventivas, se recomienda:

- Lavarse bien las manos

- Utilizar pañuelos de papel

- Cubrirse la boca y la nariz cuando se estornuda o tose

En la casa, se aconseja limpiar cada uno de los objetos que hayan podido estar en contacto con el enfermo así como ventilar el espacio de la vivienda.

La escarlatina y sus complicaciones

Con la llegada de los antibióticos, no es frecuente que se produzca una complicación de escarlatina a no ser que se trata de un caso grave o por descuido.

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Cuando se trata de un caso grave de escarlatina, puede manifestarse en los riñones o articulaciones, aunque también pueden aparecer como una inflamación de los ganglios linfáticos del cuello, una otitis, rinitis o sinusitis.  

Escarlatina sin vacuna

A día de hoy no existe una vacuna que permita sortear el contagio, por ello es importante mantener todas las medidas preventivas que se han enumerado anteriormente para evitar contraer la escarlatina.

Antonio Lucas
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