Cómo es tu personalidad según tu manera de caminar

Nuestras maneras de hacer las cosas dicen mucho de nosotros/as, pero ¿y nuestra manera de caminar? Un rasgo que a veces pasa desapercibido.

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Algunos andan rápidos, otros más lentos, con la cabeza alta o agachada, más encorvados, zancadas largas o cortas... Estudios demuestran que nuestra manera de caminar desvela un sinfín de características propias de nuestra personalidad, y que también demuestran nuestro estado de ánimo en el día a día.

La forma en que nos movemos es diferente para cada uno de nosotros, cada uno tiene su peculiaridad a la hora hacerlo: según la edad, sexo, experiencias, educación o entorno social, pero eso no es todo. La forma en que nos movemos también varía según nuestro estado emocional.

Por ejemplo, nuestro paseo no será el mismo si vamos al trabajo o si tenemos una cita, y aquí es donde entra la disciplina de la sinergología que consiste en la lectura del lenguaje corporal en todos los sentidos.

Después de analizar miles de movimientos de pelvis y tórax, los científicos llegaron a estas conclusiones:

Caminar con la cabeza baja

Mirarse los pies mientras se camina: una técnica infalible para evitar pisar las cacas de perro, pero también lo es para evitar cualquier interacción con el exterior.

Tanto en el transporte público como en el trabajo, moverse con la cabeza baja significa que se conoce el camino y no se quiere el contacto, así como bajar la cabeza refleja el estado emocional de la persona, que quiere encerrarse en ese momento.

Caminar con rigidez

Tu forma de andar es ligeramente robótica, y está claro que la flexibilidad no es una de tus cualidades: ¡puede que esto se deba a tus padres!

Una marcha rígida se debe a la vez al referente, es decir, a nuestra madre o a nuestro padre, cuya marcha nos ha inspirado, pero también depende de la morfología de la persona.

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Caminar con el pecho fuera

Ya sea como un gallo o un pavo real: cuando uno está orgulloso se hincha el pecho, ya que quiere mostrar su valor y su superioridad,

Caminar con paso pesado y encorvado

Quien camina bajando y encorvando los hombros, denota que atraviesa por situaciones de tristeza o depresivas.

Aunque también caminar con paso pesado puede ser una cuestión de cultura.

Caminar de puntillas

Caminas a paso de tortuga, con cuidado, sin hacer ruido... No eres un espía, no. Sólo una persona un poco tímida. Y muchas veces caminar asídemuestra falta de confianza.

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Caminar con los brazos detrás de la espalda

Colocar los brazos detrás de la espalda tiene un significado diferente según el contexto en el que se adopte esta postura. En un parque o en el trabajo: ¡no es lo mismo en absoluto!

Caminar con los brazos a la espalda significa que estás en tus pensamientos. Los brazos son un vínculo social, así que ponerlos detrás indica que quieres quedarte en tu burbuja.

En un entorno profesional, caminar con los brazos a la espalda es una forma de afirmar tu estatus social.

Caminar con los brazos cruzados

Si a veces te cruzas de brazos al caminar, no es necesariamente porque estés de mal humor...

Puede ser un signo de reflexión, de mirar hacia dentro, pero también es un signo de protección o de cierre. Si hace frío, cruzar los brazos puede servir para calentarnos, pero si no es así, esta forma de pararse sirve para tranquilizarnos en un momento de tensión.

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Caminar con el teléfono en la oreja

¿No puede desplazarse sin hacer una llamada telefónica, juguetear con las llaves o tener un cigarrillo en la mano? Probablemente sea porque necesitas parecer ocupado.

Una llamada telefónica necesaria, las personas que hacen una llamada telefónica mientras caminan se dan un sentido de propósito al hacerlo. Parecen ocupados.

En general, tener un objeto en la mano te desestresa inmediatamente, ya sea un teléfono o cualquier otra cosa.