¿Quién hubiera creído que los murciélagos fueran tan graciosos?
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¿Quién hubiera creído que los murciélagos fueran tan graciosos?

Trish Wimberley se ocupa de un centenar de bebés murciélago, antes de poder soltarlos de nuevo en la naturaleza. Aunque este pasatiempo le resulta agradable, hay que decir que le cuesta mucho dinero.

La redacción

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