Deberíamos dejar de utilizar inmediatamente la esponja de malla

Deberíamos dejar de utilizar inmediatamente la esponja de malla

¡Ah! ¡Qué agradable es ducharse con la esponja de malla! Con ella podemos enjabonarnos (¡y hace mucha espuma!) y exfoliar la piel corporal. ¿Pero qué es lo que haces con ella después de utilizarla?

Al igual que el 99% de la población que la emplea, seguramente la dejes en ese espacio húmedo y poco ventilado que es tu ducha (o baño, ¡panda de afortunados!). Y ahí es donde se encuentra el problema, porque a raíz de esa acción, miles de bacterias proliferan en tu esponja, ¡y ese es el colmo de un objeto que utilizamos precisamente para nuestra higiene!

Eso no es todo, porque además de la proliferación de bacterias, los médicos han observado también la aparición de moho (¡hongos al fin y al cabo!), ya que una vez arranca la piel muerta, esta se queda en la malla y se pudren. Pero no te desmoralices, hay un remedio para evitar que ocurra tal cosa con la tuya: cambiarla cada 3 o 4 semanas, ¡tan simple como eso!

• Irene Peris Martínez
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