Cómo conservar el bronceado el mayor tiempo posible
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Cómo conservar el bronceado el mayor tiempo posible

El objetivo número uno de toda chica en vacaciones es broncearse al máximo para tener un buen aspecto. Pero todas sabemos que lo más difícil no es volver de la playa bronceadas... ¡sino mantenernos así! ¿Ese tono de piel se esfuma a penas has vuelto a casa? ¡Pues sigue nuestros consejos para prolongar tu bronceado hasta el final del verano!

Antes de la exposición

La primera etapa que no puedes saltarte es la exfoliación. Exfoliar tu piel antes de la exposición al sol ayuda a renovar tu piel para que esté en las mejores condiciones para recibir los rayos de sol. Lo mejor efectuar la exfoliación antes de ducharte, con la piel seca, y elegir un exfoliante con muchas semillas (grandes o pequeñas, ¡como más te gusten!). Así será mucho más eficaz.

También podrías plantearte tomar algunos complementos alimenticios enriquecidos con betacaroteno (tipo Oenobiol) entre tres semanas y un mes antes de irte de viaje para activar la melanina de tu piel. Y como el betacaroteno es magnífico, puedes introducirlo en tu alimentación. Haz uso y abuso de las frutas y de las verduras de color naranja (mango, melón, albaricoque, melocotón, naranja...). Además de preparar tu piel para su exposición al sol, también contarás con gran cantidad de vitaminas para una mayor vitalidad.

Durante la exposición

Nunca nos cansaremos de decirlo: hay que protegerse al máximo de la radiación nociva del sol cuando nos exponemos al él. Las quemaduras son el mayor enemigo de un bonito bronceado. Enrojecen la piel (además de doler mucho) y puede provocar la aparición de manchas en la piel, pero, ¡lo más molesto es que después nos despellejamos! ¡Adiós el bonito bronceado uniforme, hola a la piel de lagartija a punto de mudar! Así que protege tu piel en todo momento según su tonalidad (morena, clara, muy clara...) y, sobre todo, vuelve a aplicarte crema cada dos horas, así como después de cada baño.

Al final del día, no olvides proseguir con el cuidado de tu piel. Aunque estés muy cansada y solo tengas ganas de acostarte después de darte una ducha, es muy importante aplicarse leche corporal o loción calmante tras la exposición al sol. Y lo mejor de lo mejor sería darle preferencia a una textura oleosa, ya que aporta suavidad y bienestar a tu piel y le evita sequedad. Además, si eliges un producto enriquecido con manteca de karité y vitamina E, este regenerará tu piel en mayor profundidad.

A la vuelta de las vacaciones

Para mantener un bonito bronceado una vez se acabaron las vacaciones, habrá que optar por un cuidado específico de nuestra piel. Para lavarla, utiliza un aceite en lugar de un gel de ducha. Así nutrirás tu piel antes de pasar a hidratarla.

Tras la ducha, aplícate tu producto para después de la exposición al sol por la mañana y por la noche. El must: utiliza un producto que prolongue el bronceado. Este tipo de productos enriquecidos con activos que estimulan los melanocitos ayudan a prolongar ese bonito color dorado.

Algunos días tras tu regreso y, a partir de entonces, una vez en semana como mantenimiento, lleva a cabo una exfoliación suave. Hará que tu bronceado sea aún más resplandeciente al deshacerte de las células muertas acumuladas durante las vacaciones.

La redacción

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