Linfoma: síntomas, tratamiento y esperanza de vida

Linfoma: síntomas, tratamiento y esperanza de vida

La enfermedad del linfoma se encuentra agrupada en dos grandes grupos, como es la enfermedad de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin. Se trata de un cáncer del sistema linfático.

Linfoma: Qué es

Se trata de un cáncer del sistema linfático. El sistema linfático lo componen los ganglios linfáticos, el bazo, las amígdalas, la médula ósea y el timo y su función es garantizar la defensa inmunitaria del organismo así como, actuar frente a los ataques exteriores como las bacterias o virus.

La linfa es un líquido cuya composición se basa principalmente en linfocitos (glóbulos blancos). Su función es atacar directamente las infecciones. La linfa se origina a partir de la red linfática (ganglios) y su recorrido a través de los vasos linfáticos.

El linfoma se genera a partir de un desarrollo defectuoso de los linfocitos.

Linfoma: Tipos

Has dos tipos principalmente de linfoma: el linfoma no Hodgkin (LNH) y la enfermedad de Hodgkin.

El linfoma no Hodgkin se origina mayoritariamente por el linfocito B, pero también hay casos cuyo detonante es el linfocito T

La enfermedad de Hodgkin se caracteriza por la presencia de las células Reed-Sternberg. Estas células tumorales derivadas de un linfocito son la principal diferencia entre un tipo y otro de linfoma.

Linfoma: Tipos de linfoma no Hodgkin

El Linfoma No Hodgkin se caracteriza por tener más de cincuenta tipos de linfoma, pero que se pueden agrupar en dos tipos: formas agresivas y formas indolentes.

Las formas agresivas se caracterizan por su rápida evolución y es el tipo que  más afecta a la población. Los casos más comunes son el linfoma de Burkitt y el linfoma de manto.

Las formas indolentes tienen una evolución más pausada a lo largo de varios años y se da en un porcentaje menor que la forma agresiva del linfoma. Los principales casos dentro de este tipo son el linfoma folicular o linfoma de MALT.

Linfoma: Síntomas

El linfoma no se caracteriza por una sintomática particular y siempre dependerá de la localización de la afección.

Normalmente puede detectarse por un aumento indoloro del volumen de los ganglios, también conocido como adenopatía y puede producirse tanto en el cuello, ingle o en las axilas.

Cuando se produce el aumento volumétrico de los ganglios, puede aparecer fiebre, escalofríos, fatiga, pérdida de peso o sudores nocturnos.

En caso de que se produzca en el estómago, puede aparecer dolor abdominal o dolor de pecho junto con dificultad para respirar.

Linfoma: Evolución

El linfoma evoluciona en cuatro etapas:

Etapa I: tan solo un grupo ganglionar o un órgano afectado.

Etapa II: Varios grupos ganglionares afectados. Tan solo está presente en uno de los lados del diafragma.

Etapa III: Linfoma a ambos lados del diafragma.

Etapa IV: Desarrollo de la enfermedad que traspasa el sistema linfático.

Linfoma: Causas

Tan solo se conocen algunos de los factores que pueden generar la aparición del linfoma, pero a ciencia cierta no se conocen.

Principalmente puede aparecer como causa de una infección crónica, a través del virus Epstein-Barr, la malaria, el VIH o la bacteria Helicobacter pylori.

Otro causante podría ser el déficit inmunitario prolongado o también conocido como síndrome de Wiskott-Aldrich y síndrome de Gougerot-Sjögren.

Por último, se considera el factor medioambiental como la exposición a pesticidas, los medicamentos inmunosupresores o la quimioterapia.

Linfoma: Tratamiento

El tratamiento siempre ira condicionado por el tipo de linfoma que se sufra, pero habitualmente los linfomas del tipo B reaccionan mejor al proceso médico que los del tipo T.

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En un estado inicial de la enfermedad se puede emplear la luz de Rayos X o la radioterapia. Este proceso elimina particularmente las células cancerígenas, restringiendo así su propagación.

Cuando el linfoma ya se encuentra en etapa II se puede aplicar sobre el paciente quimioterapia. Se realiza en varios ciclos. Puede aplicarse por vía oral, intravenosa y combinada con la radioterapia.

En los casos donde el tratamiento anterior no ha sido fructífero, existe la posibilidad de trasplantar células madre. Este tratamiento permite sustituir las células de la medula ósea afectada por otras sanas.

Antonio Lucas
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