Artrosis cervical: síntomas y tratamiento

Artrosis cervical: síntomas y tratamiento

La artrosis afecta a personas mayores de 50 años. A este tipo de artrosis se la conoce también como cervicoartrosis y se localiza en las articulaciones del cuello.

Artrosis cervical: Qué es

Una artrosis cervical o cervicoartrosis afecta al cuello o a las vértebras cervicales provocando una destrucción progresiva de los cartílagos de las articulaciones de las vértebras cervicales. Por ello, se aconseja evitar los movimientos excesivos del cuello o la inmovilización total del mismo como factores que pueden hacer favorecer este tipo de artrosis, entre otros.   

Con frecuencia las personas que sufren esta afección son las que se encuentran en la cincuentena, siendo los octogenarios los que más la padecen, hasta en un 90% de los casos.

Artrosis cervical: Causas 

Las causas que provocan la artrosis cervical es desconocida, pero las consecuencias son las mismas que en una artrosis localizada en cualquier otro lugar ( muñecacaderalumbares o pie) : desgaste mecánico del cartílago.

Este tipo de artrosis únicamente se puede reconocer a través de una radiografía ya que no siempre suelen manifestarse los síntomas de la misma.

Artrosis cervical: Síntomas

Las manifestaciones sintomáticas son siempre particularidades de cada paciente. Cuando se trata de una artrosis cervical, o cervicalgia, es habitual el dolor en el cuello difuso y crónico.

El dolor de una artrosis cervical puede extrapolarse a otras partes del cuerpo como la cabeza, los hombros y la espalda, llegando incluso a producir dolor en el brazo por una compresión de los nervios del mismo.

Habitualmente, el dolor de la artrosis cervical va asociado a una rigidez de la nuca que tiene como consecuencia una disminución progresiva de movilidad. En estos casos, es habitual percibir crujidos de la zona o incluso hormigueo y entumecimiento del área.

La artrosis cervical puede producir una compresión de los vasos cerebrales que son los responsables de los dolores de cabeza, vértigos o acúfenos.

Existen casos muy evolucionados de artrosis cervical en los que se producen dificultades para caminar, ligera parálisis o alteración de la sensibilidad como consecuencia de la progresiva compresión de la médula espinal o lo que es lo mismo, mielopatía.

Artrosis cervical: Tratamiento

Es importante recalcar que los tratamientos de la artrosis, independientemente de su posición, son sintomáticos. Se centrarán exclusivamente en mitigar el dolor y la rigidez, en este caso del cuello.

El médico prescribirá analgésicos para calmar el dolor como es el paracetamol, así como antiinflamatorios no esteroideos para tratar la inflamación, pero siempre se ha de consumir estos medicamentos con precaución. Los comprimidos pueden acompañarse en el área afectada de cremas antiinflamatorias.

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Es siempre aconsejable en el caso de una artrosis cervical, emplear medidas paramédicas. Realizar ejercicios adaptados es positivo ya que permite movilizar la articulación limitando la evolución de la enfermedad ya que puede que el cartílago se regenere. Además, resulta muy útil en este caso emplear una almohada adaptada. Su uso evita posiciones estáticas permanentes durante demasiado tiempo como se trata en los casos de ver la televisión o situarse frente a un ordenador.

La cirugía únicamente se considera en los casos más graves de la cervicalgia.

• Antonio Lucas
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