sifilis

Se trata de una infección muy contagiosa de transmisión sexual que se desarrolla en tres etapas.

Sífilis: Qué es

La sífilis es una enfermedad infecciosa muy contagiosa de transmisión sexual. Se transmite durante las relaciones sexuales, ya sea vaginal, anal u oralmente sin haber usado protección, así como por vía sanguínea o a través de la placenta.

La bacteria causante de la sífilis es la treponema pallidum (treponema palidum pallidum) y una vez dentro del organismo, el periodo de incubación varía, siendo habitual las tres semanas de media.

La infección tiene varias fases de evolución, (primaria, secundaria o terciaria) debido a que la bacteria primero se multiplica y posteriormente se va trasladando a los diferentes tejidos y mucosas del organismo hasta llegar a la sangre y al sistema linfático.

Sífilis: Etapas

Primera etapa:

Puede ser asintomática, pero normalmente se presenta con una lesión cutánea denominada “chancro” en la zona de contacto, es decir, el pene, vagina o ano. Esta primera etapa puede ser imperceptible tanto en el cuello del útero como en la uretra.

La lesión cutánea al principio tiene una presencia rosácea y profunda pero indolora. Al cabo de unos días los ganglios linfáticos cercanos a esta se inflaman, también sin dolor. Ambas manifestaciones de la sífilis ya son contagiosas en una primera etapa, pudiendo evolucionar rápidamente a la segunda si no se trata adecuadamente.

Segunda etapa:

Tras la inflamación primaria y seis semanas después, la bacteria se ha distribuido por el organismo, haciendo que proliferen nuevos síntomas que variaran con el paciente.

Normalmente aparecen erupciones múltiples sin picor en la piel, sobre todo en las plantas de los pies y palmas de las manos.

Junto con las erupciones, se puede producir una pérdida de cabello así como presentarse síntomas muy parecidos a la gripe (fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares entre otros).

Otro síntoma, aunque menos habitual, es la inflamación en los ojos. Toda esta lista sintomática, puede desaparecer de un día para otro sin tratamiento, lo cual no implica la desaparición de la enfermedad.

Tercera etapa:

Tras las primeras fases, la enfermedad permanece en un periodo de latencia, lo que quiere decir que sigue evolucionando internamente, pero sin la presencia de nuevos síntomas.

Por ello, es importante tratar cuanto antes la enfermedad para limitar su evolución, ya que en cuestión de 3 o 15 años puede llegar a la etapa terciaria, siendo esta la más peligrosa.

La última etapa de evolución, se manifiesta con multitud de síntomas ya que afecta a todos los órganos  de forma generalizada. Pueden aparecer lesiones cardiovasculares, nerviosas, óseas o articulares, siendo los enfermos más propensos para contraer el SIDA, o pudiendo llegar hasta la muerte.

Sífilis: Tratamiento

Actualmente, no existe un tratamiento que permita curar la sífilis, tan sólo puede prevenirse por medio del uso de preservativos.

Debido a lo contagioso de la enfermedad, se aconseja a todas las personas próximas al infectado que se realicen un análisis de sangre que permita descartar la infección.

Una vez diagnosticada la enfermedad, desde la primera fase se puede tratar con antibióticos próximos a la penicilina. Normalmente, se trata de una inyección intramuscular dolorosa, siendo efectiva con el primer pinchazo, pudiendo aplicar hasta tres de forma espaciada.

Tras la inyección, se efectúa un análisis sanguíneo en el que se estudia la efectividad de la misma de manera que permita tener controlada la enfermedad.

Publicado por , el