Meningitis

La meningitis se puede presentar de dos formas, bacteriana y vírica. En ambos casos se trata de una inflamación, en caso de ser bacteriana es benigna pero que si se trata de un caso vírico, puede necesitar hospitalización de urgencia. A continuación como reconocer los síntomas y las medidas a tomar.

Meningitis, qué es

Las membranas denominadas meninges, son aquellas que cubren el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y que forman un espacio por el que circula el líquido cefalorraquídeo. Estas membranas deben resguardar el sistema nervioso central, pero cuando se inflaman, es cuando se produce la meningitis.

La infección, se origina por distintos agentes patógenos generando meningitis benignas o muy graves, hasta el punto de que existen casos de meningitis letales que cada año producen la muerte por ausencia de un tratamiento urgente.

Meningitis: Tipos y causas

Una meningitis puede tener un origen diverso según el agente que intervenga. Puede tratarse de una meningitis viral o vírica, una meningitis bacteriana o incluso puede aparecer a raíz de enfermedades como el cáncer o el lupus (enfermedad inflamatoria como consecuencia de una reacción alérgica o infección a un medicamento).

La meningitis vírica, es la más habitual. Es la que aparece en el 70% de los casos y su causa se debe a un virus. Puede aparecer en niños y adultos pero no presenta riesgos graves por lo general en la salud.

En cuanto a la meningitis bacteriana, se puede producir por diversos agentes patógenos como el Haemophilus, el meningococo, el neumococo o el estreptococo y se  tratará siempre de un caso grave que necesita tratarse con urgencia. Además tiene el riesgo de que se trata de un caso contagioso, por lo que una persona sana en contacto con una infectada de forma continuada puede acabar afectada. Los casos de infección por trato prolongado se producirán en caso de transmisión de secreciones nasales o traspaso de saliva, como por medio de un beso, por beber de un mismo vaso o botella y por usar los mismos utensilios.

En caso de una meningitis bacteriana producida por un meningococo, debe ser tratada con urgencia ya que puede ser la responsable de epidemias, además de ocasionar complicaciones y secuelas.

Meningitis: síntomas

Los síntomas de le meningitis son muy diversos. Con la primera aparición de los mismos es importante consultar a un médico rápidamente ya que si se trata de meningitis puede ser mortal en cuestión de días u horas.

Es común que la meningitis se muestre con una fiebre elevada, rigidez en la nuca, cefaleas intensas (dolor de cabeza) con vómitos persistentes y pérdidas de conciencia. En los más jóvenes, todos estos síntomas pueden ir acompañados hasta de convulsiones.

Otros de los síntomas que pueden delatar la enfermedad serían dificultad para enfrentarse a la luz y la meningococemia (una erupción cutánea que se manifiesta como manchas violáceas).

Un caso de meningitis grave, como puede ser la causada por una bacteria, puede producir pérdidas de conciencia, agitaciones y hasta el estado de coma en situaciones excepcionales.

Meningitis: tratamiento

En función del tipo de infección, viral o bacteriano, el tratamiento variará. Un estudio estadounidense, asegura que es posible disminuir hasta en un 15% el riesgo de muerte por meningitis con un idóneo tratamiento antibiótico.

Una meningitis detectada a tiempo puede no ser mortal, pero las personas mayores corren un riesgo mayor. En cualquier caso, una meningitis no detectada a tiempo puede ser fatal.

Para curar una meningtis viral, se diagnosticará por parte del médico la medicación adecuada para calmar la fiebre y los dolores de cabeza. Además se aconseja reposo y buena alimentación.

Una meningitis bacteriana se tratará de absoluta urgencia y precisará de una inmediata hospitalización. Se administrarán antibióticos que según los médicos deben de suminisitrarse “en el plazo máximo de tres horas, idealmente dentro de la hora que sigue a la llegada al hospital”.

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