Hernia discal

La hernia discal lumbar genera un dolor en la parte baja de la espalda mientras que la hernia discal cervical produce un intenso dolor en el cuello.

Hernia discal: Qué es

El concepto de hernia hace referencia a la salida de un órgano de su cavidad y existen múltiples tipos de hernia: lumbar, cervical, de hiato e inguinal.

Se trata de un caso muy común entre los adultos de 30 a 45 años, y se da principalmente en los hombres.

Hernia discal: tipos

Una hernia discal lumbar se produce cuando el disco intervertebral que es el encargado de absorber los golpes y dar flexibilidad a la espalda, se sale de su cavidad. 

Si se trata de una hernia discal cervical, ésta tiene lugar en las primeras vértebras de la columna y en su caso más grave, puede afectar a la médula espinal con la consecuente parálisis de algún miembro. 

Hernia discal lumbar y cervical: Síntomas

La gran mayoría de las hernias, son asintomáticas. Esto significa que no producen ningún tipo de dolencia y puede que la persona que la tenga no muestre síntomas nunca.

La hernia discal lumbar se caracteriza por un dolor a la altura del raquis (L4-L5 o L5 – S1) lo  que produce una lumbalgia en la zona baja de la espalda. Además, es muy común la ciática. Ésta se produce debido a la presión que ejerce la protusión discal oprimiendo una de las raíces del nervio ciático. El dolor ciático se extiende a lo largo de la pierna desde la ingle.

Hernia discal lumbar y cervical: Causas

Las causas de una hernia discal son múltiples y dependerán siempre de las características particulares de cada persona.

Las situaciones más generales que producen la aparición de una hernia discal son el envejecimiento del disco intervertebral por deshidratación provocando su fisuración, un movimiento falso en una acción brusca y el aumento de peso en caso de mujeres embarazadas debido al aumento de tensión en la columna vertebral.

Hernia discal lumbar y cervical: Tratamiento y operación

El tratamiento de la hernia discal tiene varias fases que van desde el reposo hasta la medicación por receta médica.

Con la aparición de los primeros síntomas es aconsejable reposar la espalda, y permanecer tumbado aliviando así la columna vertebral. Un exceso de reposo superior a las 48 horas puede ser contraproducente, ya que se puede debilitar la musculatura lumbar por falta de actividad física.

Para disminuir la inflamación y el dolor agudo son comunes los antálgicos y antiinflamatorios. En caso de inefectividad, el médico puede proponer una infiltración. Este tratamiento es bastante delicado ya que se trata de una inyección de cortisona directa en el foco del dolor. Algunos terapeutas consideran la infiltración inadecuada por poder agravar los síntomas y ocasionar otras complicaciones como el síndrome de cola de caballo.

Cuando una hernia discal está en una situación crítica con síntomas graves de parálisis de esfínteres o pérdida de sensibilidad cutánea, se plantea la cirugía, pero siempre como última opción.

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