espondolitis

Se trata de una enfermedad particular ya que puede afectar a gente joven con buena salud. Es una afección de carácter reumático que aflige principalmente a la espalda. Aparece más a menudo en los hombres y es imprescindible tratarla con la aparición de los primeros síntomas.

Espondilitis anquilosante: Qué es

Se trata de una enfermedad crónica y evolutiva de carácter reumático. Afecta principalmente a la columna vertebral y parte inferior de la espalda, aunque también pueden verse afectadas otras articulaciones como rodillas o tobillos.

El nombre de espondilitis anquilosante, proviene precisamente de uno de los efectos que la enfermedad genera y es además del dolor, la pérdida de flexibilidad en las articulaciones llegando prácticamente a rigidizarlas.

En la actualidad, los casos de espondilitis anquilosantes graves no son frecuentes, pero con la aparición de los primeros síntomas es importante consultar un médico, ya que la enfermedad puede llegar incluso a soldar las vértebras.

Espondilitis anquilosante: Causas

Habitualmente la enfermedad se presenta en hombres jóvenes de entre 15 y 40 años de buena salud.

Las causas principales de la espondilitis anquilosante aún no se conocen, pero se estima que puedan deberse a dos factores principalmente: el factor genético o a factores externos.

- Factor genético ya que normalmente las personas que presentan esta enfermedad, tienen el gen HLA-B27.

- Factores externos están relacionados con las infecciones digestivas o genitales propiciadas por una bacteria sobre personas más vulnerables.

Espondilitis anquilosante: Síntomas

La sintomática de la espondilitis anquilosante es muy amplia y no siempre se manifiesta directamente sobre la zona afectada.

- Dolor en la columna vertebral, la pelvis y las nalgas

- Malestar en la pierna

- Hinchazón de un dedo tanto de la mano como del pie

- Inflamación en el ojo o intestino

Estos signos de la enfermedad pueden evolucionar o acentuarse con la inactividad llegando a la limitación de la flexibilidad y la rigidez.

Se trata de una enfermedad que avanza por medio de impulsos lo que supone que las recaídas sean frecuentes. Cuando esto sucede los síntomas son más acentuados, llegando a disminuir tanto la movilidad de la espalda y el tórax que puede afectar a la respiración. Además, los hombros, codos, rodillas y tobillos son más dolorosos y tienden a hincharse.

Otros síntomas, que se producen como consecuencia de los mencionados anteriormente son la aparición de fatiga, pérdida de apetito y por tanto de peso, así como una postura más rígida y encorvada.

La permanencia de los síntomas varía llegando a disminuir enormemente con el calentamiento de las articulaciones.

Espondilitis anquilosante: Ejercicios y dieta

Se aconseja en todo caso consultar un médico antes de adoptar cualquier medida tanto alimentaria como de rehabilitación.

Normalmente, el Omega-3, las semillas de linaza y las nueces son alimentos o componentes que pueden mitigar la sintomática de la enfermedad.

Los ejercicios de fortalecimiento y estiramiento, ayudan enormemente a calentar las articulaciones y favorecer su movilidad. Estos, podrán ir aumentando en dificultad de forma progresiva y según la condición de cada paciente.

Espondilitis anquilosante: Tratamiento

Los tratamientos recetados por el médico, van destinados a calamar los síntomas de la inflamación y el dolor, ya que no existe actualmente ningún método que permita hacer desaparecer la enfermedad por completo.

Según las condiciones del paciente y de la enfermedad, la medicación se va adaptando.

Los enfermos de espondilitis anquilosante por impulsos, recibirán un tratamiento acorde con la sintomática según los picos, mientras que los enfermos de espondilitis anquilosante activa tendrán un tratamiento más prolongado, conocido como de fondo.

Normalmente, la medicación se basa en antiinflamatorios para calmar el dolor y la inflamación e  inyecciones de corticoides para los casos más intensos de dolor.

En los casos concretos cuyo tratamiento es de fondo, se recetará además sulfasalazina para las articulaciones más afectadas y anti-TFN alfa como antiinflamatorio que mitiga el dolor, la rigidez y la inflamación.

Se aconseja junto con la medicación hacer rehabilitación. Normalmente el ejercicio ayuda a evitar que las articulaciones se rigidicen.

En los casos más extremos de espondilitis anquilosante puede considerarse la intervención quirúrgica.

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